DEP BAYA 💔
El sábado 27 de agosto tuvimos que tomar la difÃcil decisión porque ella ha luchado tanto, que ya no podÃa continuar.
Se fue sintiendo el abrazo de Laura mientras ella le mordÃa la nariz, eso que tanto le gustaba hacer. Y le lamÃa las lagrimas como comprendiendo lo que sucedÃa.
Hay veces que el mundo es asà de injusto, pero no podemos hacer más. El amor y todo tu apoyo y cariño, los cuidados y sus esperanzas, han sido lo más bonito que ella habrÃa podido soñar.
Si existe un cielo para los animales, será un prado verde e infinito, en el que seres como Baya no estarán enfermas ni tendrán secuelas de todo el daño que le provocaron en el infierno de la explotación animal.
Y ella correrá y saltará, algo que seguro que hizo cuando, siendo una bebé, se subÃa a la pancita de su mamá sin saber que ella estaba en esa postura porque en las granjas las inmovilizan asÃ. Y sin saber que ella se morÃa de ganas de besarla y amarla siempre, pero que en pocos dÃas las iban a separar.
Se salvó del terrible destino que le reservaban, y no hemos podido darle la vida que soñábamos para ella. Lo hemos intentado, de verdad que hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano. Pero no siempre es suficiente.
Baya, te queremos y te echaremos de menos. Tu mamá adoptiva, tus cuidadoras y todo el mundo que conoció tu historia, nunca te olvidaremos 💔
Baya fue una bebé cerdita desechada de una macrogranja con el cuerpo hinchado por edemas, las articulaciones infectadas, inmóvil por lo enferma que estaba y sin apenas poder respirar.
Baya era tan solo una bebé de poco más de dos meses de vida. La encontraron tirada en un camino, en plena ola de calor. Parece que la dejaron ahà para que muriese sin molestar. No podÃa caminar ni pedir auxilio. El cuerpo y las articulaciones las tenÃa tan inflamas que no se podÃa mover. Estaba deshidratada pero, aún asÃ, no se rendÃa.
TenÃa dificultad para respirar y el cuerpo lleno de edemas. Además, las articulaciones delanteras estaban muy inflamadas de la infección que llevaba allà gestándose. No podÃa apenas apoyarlas. Apenas podÃa comer ni beber por la inflamación que se extendÃa hasta su boquita. La lengua le caÃa a los lados y le costaba masticar. Le dimos papilla con una jeringuilla y mucha agua.
Empezamos un tratamiento preventivo y ya la metimos a la habitación de Laura, la mejor cuidadora de bebés (y de todos los animales), en una cuna para que estuviese controlada en todo momento y el lunes empeoró y la llevamos de urgencias al Hospital. En todo momento se portó genial. Fue encantadora, se dejó medicar, asistir, alimentar… y y recibÃa las caricias como si fuesen algo maravilloso por descubrir.
En el Hospital nos confirmaron nuestros mayores temores: TenÃa lÃquido no solo por el cuerpo, si no, también, en el pericardio presionando el corazón, y en los pulmones complicando su respiración. El pronóstico era el peor posible. Además, la infección en las articulaciones delanteras estaba tan avanzada que habÃa destruido muchos huesos. Una de las manos es casi seguro que habrÃa que amputarla. Asà que, aunque se recuperase, la vida que tendrÃa requerirÃa de unos cuidados y dedicación muy, pero que muy comprometidos con su bienestar.
Esto habrÃa desmoralizado a cualquiera. Pero ya nos conocéis, nunca nos rendimos. Por ese motivo les dijimos que siguieran adelante. Que hiciesen todo lo posible por salvar su vida. Decidimos entre las dos partes que le darÃamos dos dÃas máximos para ver mejorÃa. Más allá de eso las posibilidades de que sobreviviese serÃan demasiado remotas.
Y esa misma tarde Laura volvió al Hospital, tras medicar a los animales del Santuario y cuidar a Bellota y Castañita, y se encontró algo diferente… ¡parecÃa otra cerdita! Pero un dÃa pasó algo realmente inesperado. Baya amanecÃa sin poder caminar, ni apoyarse como solÃa y tras llevarla a urgencias nos dieron un resultado fatal y es que Baya se habÃa fracturado (no sabemos cómo) su «mano buena» por tres sitios. Eso se sumó a que sus edemas volvieron a aparecer, provocándole fiebre y mucha dificultad para respirar. Estuvo ingresada varios dÃas, probando distintos tratamientos, pero ninguno hacÃa efecto y Baya estaba sufriendo varias crisis respiratorias.