Pablo fue rescatado el 10 de noviembre de 2017. Abandonado en medio del campo por ser macho y no tener apenas valor para el ganadero. Si nacen un poco débiles a menudo se quedan tirados y si no los encuentra alguien paseando mueren esa misma noche mientras buscan desesperadamente a una madre que no encontrarán
Afortunadamente a Pablo le recogieron en la perrera de Las Rozas y nos llamaron para ver si podíamos acogerle.
Estábamos cuidando a Galicia, una cabrita que estaba enferma y muy triste por haber perdido a su mamá y ahí comenzó una amistad maravillosa que les ayudó a ambos por igual.
Pablo es muy sociable con otras ovejas y un poco tímido con las personas pero si te conoce es puro agradecimiento y ternura.
A pesar de hacerse muy viral la historia de Gali y Pablo él apenas ha tenido madrinas o padrinos en todos estos años. Las ovejas son seres increíbles pero tienden a pasar desapercibidas y, sin embargo, sus vidas importan tanto como cualquier otra.