Otilia llegó el 4 de octubre de 2025 a Fundación Santuario Vegan.
Su historia es como las de muchos otros pollitos, que son usados como «mascotas» hasta que crecen y molestan. Una persona compasiva se dio cuenta de que Oti no estaba en el mejor lugar y que su vida corría peligro, y cuido de Oti hasta encontrar el mejor lugar para ella.
Llegó siendo aún un pollito y ya está creciendo sana y fuerte.
Es un poquito tímida pero cariñosa una vez te conoce.
Las aves son las grandes olvidadas.
En la mayoría de los casos no se les da importancia, cariño ni atención. Son invisibles para muchos, aunque su vida, su ternura y su sufrimiento valen lo mismo.
Las gallinas necesitan mucha supervisión y chequeos veterinarios regulares, además de implante de castración química para evitar que pueda sufrir problemas derivados de la puesta de huevos, muy habituales en gallinas a partir de los 4 o cinco años.
¿Nos ayudas a cuidar de ella?