Estrella vino del rescate de Navarrete en 2016. Fue un caso terrible de un ganadero que cerró una granja de 200 ovejas con todas dentro. Y se fue.
Un mes y medio después, cuando los vecinos consiguieron que acudiese el Seprona, encontraron muertas más de la mitad. Habían muerto de hambre y de infección. Los cadáveres se amontonaban sobre los bebederos de agua automáticos y el agua estaba putrefacta. No había comida y los corderos que habían nacido esos días no podían mamar porque sus madres estaban con mastitis o muertas.
De las 90 supervivientes, 15 vinieron de urgencia al Santuario esa misma noche. Eran bebés y estaban en un estado de salud crítico. De hecho uno de ellos falleció un metro antes de cruzar la puerta del Santuario.
Pero uno de los bebés, Estrella, estaba muy triste y apenas quería comer. Le preguntamos a las personas que habían organizado el rescate y cuidaban a las ovejas en Navarrete mientras esperaban a que pudiesen viajar a Santuarios y nos dijeron que allí la madre estaba igual. Muy triste y balando todo el día buscando a su hija.
Así que preparamos el reencuentro y cuando se vieron fue increíble. En cuanto se escucharon empezaron a llamarse aún antes de abrir el remolque en que traíamos a Sol. Y cuando se vieron corrieron la una hasta la otra y se abrazaron con sus cuerpos y cuellos y Estrella, su hija, se puso a mamar. Y Estrella ya tenía 3 meses.
Vivieron juntas e inseparables hasta que Sol falleció en 2023. Desde entonces Estrella se ha apoyado mucho en Félix y en otras ovejas de su gran familia y sigue viviendo tranquila, cuidada y querida en el nuevo terreno de Fundación Santuario Vegan.