Rescatamos a Colorinchis en enero de 2015 junto a otros pollitos como él. Los vendían en un mercadillo de Carabanchel como si fueran juguetes, sin importarles que eran seres vivos, sensibles y vulnerables.
Tras ser decomisados al hombre que los vendía, todos fueron trasladados a la perrera, donde muy probablemente habrían muerto. Cuando recibimos el aviso no dudamos en abrirles las puertas de Fundación Santuario Vegan para darles la oportunidad de tener la vida que merecían.
Las aves son, probablemente, los animales de granja que menos empatía despiertan, y sin embargo son seres extremadamente sensibles, inteligentes y llenos de personalidad.
Colorinchis es hoy un gallito mayor que disfruta cada día de la vida que pudo tener gracias a aquel rescate. Tiene ya más de 11 años, algo extraordinario para un gallo como él, cuando a la mayoría de sus compañeros ni siquiera les permiten llegar a los seis meses de vida.