Alejandro apareció solo en la calle en el centro de Madrid el 5 de junio. Aún era un bebé muy vulnerable.
No sabemos quién decidió que su vida ya no tenía valor, ni sabemos quién lo dejó atrás ni por qué. Pero sí sabemos que, si unas niñas no se hubieran detenido a ayudarle, probablemente hoy no estaría aquí.
Cada año, muchos pollitos son comprados como regalos o por impulso. Durante unos días despiertan sonrisas y curiosidad. Después, cuando la novedad desaparece, algunos terminan abandonados, como si fueran objetos de usar y tirar. O quizá escapó de un ritual de santería, algo que desgraciadamente sigue ocurriendo, y cada vez más, con animales tan inocentes e indefensos como él.
Pero Alejandro nunca fue un objeto, ni un juguete, es un individuo con sus propios miedos, sus ganas de vivir y su personalidad única. Y como cualquier bebé, lo único que necesitaba era que alguien le tendiera una mano.
Hoy está a salvo. Y eso lo cambia todo. 💚🐥